Lo que aprendí de mis 3 virales (y lo que nadie te dice sobre ellos)
No los busqué. Pasaron igual. Y eso ya es una lección.
Hace más de diez años, alguien que no conocía se me acercó en un pasillo y me dijo: “¿Tú eres la que escribió ese artículo?”
Ese artículo era una entrada en mi blog, sobre por qué a los extranjeros les cuesta hacer negocios en Chile. Lo había escrito desde mi experiencia como rumana llegada de Canadá, con algo de sarcasmo y bastante respeto. Llegó a compartirse más de 500 veces. Para alguien que tenía un blog personal, eso era enorme. Alucinante, de hecho.
Desde ese día he tenido otros momentos virales: un reel de Instagram que llegó a más de 200.000 visualizaciones cuando mi cuenta no superaba los 1.800 seguidores, y una publicación en LinkedIn que acumuló más de 3.000 reacciones y más de 300.000 visualizaciones. Plataformas distintas, formatos distintos, épocas distintas. Pero los tres me enseñaron un par de cosas.
Acá va lo que aprendí.
Viral #1: El artículo de blog que se compartió 500 veces
El artículo era sobre dificultades de la cultura de negocios y de trabajo en Chile, visto desde los ojos de alguien que venía de afuera. Súper transparente, con humor, y escrito con respeto genuino más que con crítica al sistema chilensis.
Lo que no esperaba: que la mayoría de quienes comentaron y compartieron fueran chilenos diciéndome que ellos también vivían exactamente eso. La gente se reconoció en algo que yo describía desde mi propio lugar.
Lección #1: Tienes que generar conexión con las personas.
Si lo que dices es genuino, respetuoso y tiene humor, la gente lo recibe. Lo que toca la fibra emocional no siempre es la inspiración, a veces es el reconocimiento de algo que nadie se atreve a decir en voz alta pero que muchos piensan. Lógicamente no vas a saber con exactitud cuántos piensan lo mismo que tú…hasta que no lo compartas.
Nota: Mi blog en el cual publiqué el artículo en ese minuto ya no existe pero lo he vuelto a publicar en LinkedIn y quizás lo actualice para publicarlo acá.
Viral #2: El reel que llegó a más de 200.000 visualizaciones
Eso fue otra sorpresa porque técnicamente me “colgué” de una tendencia en Instagram. Era un reel relacionado con el mundo del running, con humor y algo de sarcasmo. Tenía todos los ingredientes de un formato que funcionaba en ese momento en Instagram y sigue funcionando. Y así fue: durante aproximadamente cuatro meses — de julio a octubre — ese video siguió circulando (!). Para mis estándares, eso es una eternidad en contenido corto. Tienes que saber que mi cuenta en Instagram es pequeña y hoy en día con llegar a 5.000 visualizaciones ya es mucho. Gran parte de los otros reels que han sido relativamente populares son colaboraciones.

Lección #2: El contenido corto no está hecho para durar.
Y esto lo digo sin juicio, es simplemente su naturaleza. Sirve para entrenar el algoritmo, para hacer que nuevas personas te descubran, para distribuir una idea rápido. Pero si le pones mucho esfuerzo creativo esperando que persista en el tiempo, te vas a frustrar. Excepcionalmente puede tener un impacto grande; la mayoría de las veces, no.
Fue la sóla y única vez que un reel mío circuló por tanto tiempo. 4 meses para Instagram es una eternidad.
Para alguien como yo, que prefiere el contenido largo y evergreen, esto fue un recordatorio importante: el contenido corto es una táctica, no mi contribución real al mundo. Ahora bien, volví a publicar relatos divertidos sobre running pero nunca más llegué a esos números. Así que aquí va:
Lección #3: Un viral no es más que eso, un viral.
No significa que tu cuenta tendrá mejores resultados en el futuro. Lo más probable es que tus métricas vuelvan a sus niveles anteriores.
Ese reel:
fue compartido más de 2.500 veces,
guardado más de 187,
tuvo más de 5.000 “me gusta”
más de 130 comentarios,
me trajo 93 nuevos seguidores.
Guardé eso para la historia porque desde allí nunca más el algoritmo me dio tanta tribuna.
Lección #4: Instagram me sirvió de campo de entrenamiento.
Aparecer en video siendo completamente ridícula, subiéndome a tendencias, sin pretender nada más que soltar el miedo, me dio algo que no esperaba: valentía. La suficiente para volver a YouTube - que es una plataforma muy distinta, con otro nivel de exposición, otro formato, otra audiencia - y aparecer ahí con mucho menos vergüenza que antes. A veces el camino hacia algo grande pasa por un lugar donde nadie te está tomando muy en serio, ni tú misma.
Ojo que no he partido de cero. Llevo más de 20 años en Internet y mi formato siempre ha sido el texto. Luego también la fotografía pero en menor medida. Entonces para mí, empezar a hacer videos, ha sido un tema. Y ese reel que se hizo viral y que hasta Garmin Chile comentó, me dio un empujón adicional.
Viral #3: La publicación de LinkedIn con más de 3.000 reacciones
Este es el que más me cuesta entender y a su vez el que más me interesa.
LinkedIn es la red donde más he trabajado con intención. Donde escribo mis reflexiones, comparto lo que observo en mi trabajo y en mi vida. No busco ser viral (pero tampoco me enojo si eso pasa), busco contribuir. Y aún así, esa publicación específica tuvo un alcance que no he logrado replicar exactamente igual. Aunque sí he tenido publicaciones con buenísimos resultados pero nunca más a ese nivel.
Sé que el algoritmo ha cambiado. Sé que los números no siempre reflejan el impacto real — muchas personas me hablan en la vida real de publicaciones que, según las métricas, “no funcionaron tanto”. Pero igual me pregunto por qué ese momento específico no se repite con la misma escala.
Lección #5: Encontrar tu tribu importa más que encontrar la fórmula.
LinkedIn es donde yo me siento más cómoda. Donde mi forma de expresarme hace sentido. Y aunque no controlo el algoritmo, sé que hay personas que me leen y que eso mueve algo, aunque sea en un microuniverso. Eso también es construcción de marca. Eso también cuenta.
De hecho, desde ese día han pasado cosas increíbles, como el hecho que me hayan nombrado LinkedIn Top Voice Latinoamérica y eso sí es un logro y fruto de la constancia y de aportar mi granito de arena sobre inteligencia comercial en LinkedIn. Eso sí, se van a reír pero ahora que soy Top Voice y tengo la cuenta Premium (que el equipo de LinkedIn me regaló junto con el sello), mis publicaciones tienen un alcance bastante bajo. Volveré sobre eso en otro capítulo, porque bajo no significa malo.
Lo que aprendí de los tres virales
Si tuviera que resumir todo en una sola idea, sería esta:
Lección #5: lograr alcance en Internet es una cuestión de constancia y no hay fórmulas mágicas.
Cualquiera que te diga que tiene la fórmula ganadora, para mí está mintiendo.
Pero la constancia sin rumbo se convierte en agotamiento. Entonces, antes de hablar de consistencia o disciplina, hay algo más fundamental que definir: ¿por qué estás ahí?
No tiene que ser una misión épica ni un mega propósito de vida. Puede ser tan simple como “quiero compartir lo que aprendo” o “quiero conectar con personas que trabajan en lo mismo que yo” o “quiero conectar con personas que están viviendo algo parecido”. Lo que no funciona es publicar por obligación, por miedo a desaparecer del algoritmo, o porque “hay que estar”. Si no hay una razón que tenga sentido para ti, se nota. Y cansa. Distinto es estar a cargo de una marca grande, tener un ejército de gente detrás, presupuesto para hacer campañas de pago. No, acá estoy hablando de marcas pequeñas o medianas, personales o empresariales, que tienen una presencia esencialmente orgánica en redes sociales y canales en Internet.
Sobre los algoritmos: son como la lotería. Puedes identificar palancas que en general funcionan, pero nada garantiza que lo que funcionó una vez vuelva a funcionar. La diferencia es que si nunca participas, las chances son absolutamente cero. Si participas con consistencia, las probabilidades mejoran, pero el resultado no depende de ti.
Y hay algo más: el timing importa. Ser la persona correcta, en el lugar correcto, en el momento correcto. A veces los astros se alinean. A veces no.
Lo que sí puedo decir, después de más de 20 años publicando en distintas plataformas y formatos, es que nunca busqué hacerme viral. Busqué aportar algo en general (pero ojo que tampoco he idealizado las redes a puntos de pensar que con una sóla publicación iba a lograr algo atómico). Y en tres ocasiones distintas, en tres formatos distintos, algo resonó con suficientes personas como para que ese algo se multiplicara solo.
A diferencia de Instagram y mi blog, en LinkedIn sí he logrado buenos resultados y tengo varios clientes que llegaron a mí en esa red. Aunque nunca más llegué a ese nivel del 2022.
¿Quieres seguir profundizando en esto?
El martes 21 voy a estar hablando exactamente de esto - de virales y datos - en el canal de YouTube de FREED, junto a Rodrigo y a Gio.
Rodrigo empezó subiendo un chiste a Instagram todos los lunes a las 10 AM. Lo que parecía una broma se convirtió en un tremendo experimento de marketing que hasta fue premiado. Giovanni lo detectó, lo analizó, y publicó los hallazgos. Ahora los dos se encuentran en vivo. En este conversatorio del ciclo "Nuevas economías" vamos a explorar qué nos enseña este caso sobre distribución de contenido, algoritmos y la diferencia entre crear contenido y entender cómo viaja para hacerse viral.
Si tienes algo que decir sobre tus propios virales - o sobre por qué todavía no los has tenido - nos vemos ahí.
¿Tuviste algún momento así - una publicación, un video, un artículo que de repente llegó más lejos de lo que esperabas? Me encantaría leer tu historia.




Felicitari pentru toata activitatea ta din online dar si pentru Top Voice pentru LinkedIn America Latina❤️😘🤗