En más de 20 años trabajando en tecnología, desde el marketing, el e-commerce, la experiencia del usuario o la gestión de canales digitales, una constante ha sido la adquisición de herramientas de software. El camino habitual para hacer mi trabajo resolviendo problemas, en algún momento tenía que buscar si existía un SaaS para ayudarnos a resolverlo. Eso significaba pagar una suscripción mensual.
Si el software que existía en el mercado no se adaptaba con exactitud a lo que necesitaba, tenía dos opciones: conformarme con una solución parcial o esperar que un equipo de desarrollo tuviera espacio en su backlog para construirlo.
En este lapso también he puesto todos mis ahorros así como varios fondos que levanté (más una cantidad impresionante de energía) en crear una startup pero sobre eso en un próximo capítulo.
Hasta que el año pasado comencé a experimentar con plataformas de desarrollo asistido por inteligencia artificial para dejar de ser solo una usuaria y “consumidora” de software y convertirme en la constructora de mis propias soluciones de trabajo. Al mismo tiempo, viajé a Ciudad de México al AI Summit organizado por OpenAI y Fintual y me di cuenta que:
Hay muchas personas haciendo cosas increíbles con IA.
Hay otro sinfín de personas trabajando en tecnología que no estaban construyendo sus propias herramientas, en su mayoría por desconocimiento.
Hay muchas personas con experticia técnica de una industria o área determinada que aún piensan que necesitan escribir código para construir sus soluciones.
Hoy tengo más de 50 proyectos y micro-herramientas creadas; son aplicaciones que utilizo para fines súper diversos, desde auditar la experiencia de compra de tiendas en línea, a simuladores, calculadoras, analizar datos, diseñar recorridos de cliente y gestionar proyectos.
Sigo recordando casos que ahora me parecen ridículos pero no había otra opción en su minuto. Hace unos años en mi doctorado compramos una licencia de Qualtrics, pagando unos 1.000 USD por la versión académica, y nunca la pudimos usar. Necesitaba armar un formulario de autoevaluación con base de datos para recolectar datos para mi proyecto de investigación aplicada sobre omnicanalidad. Nunca logré hacer funcionar Qualtrics porque era muy complejo, la licencia académica venía sin soporte humano y había que pagar un partner. Con el dolor de mi alma, lo dejé morir, contraté Typeform que pagué otros cientos de USD y funcionó de manera parcial porque no tenía todas las funciones que yo necesitaba. Cuento corto, este año armé mi propia plataforma de autoevaluación de madurez en omnicanalidad; la puedes ver en https://ommmicx.app/:
Todo eso transformó mi forma de trabajar. Aquí comparto las tres lecciones más importantes de ese proceso.
1. El valor está en la claridad del proceso
El mayor mito sobre construir software es creer que la barrera principal es aprender a escribir código.
Cuando construyes herramientas con IA, la verdadera habilidad es tu experticia profesional: entender con precisión cuál es el proceso o problema, qué datos entran, qué transformación debe ocurrir y qué resultado debe ver el usuario final.
Si tienes clara la regla de negocio —por ejemplo, cómo se evalúa la fricción en el carrito de un e-commerce o cómo se calcula el impacto de una reseña positiva—, la IA puede encargarse de la arquitectura técnica, los componentes visuales y la base de datos.
2. Una nueva era del software personalizado
Durante mucho tiempo compramos plataformas enormes que prometían resolverlo todo, de las cuales terminábamos utilizando apenas el 10% de las funciones.
Al poder crear tus propias aplicaciones en cuestión de minutos u horas, el paradigma se invierte:
En lugar de pagar por una suite compleja de diseño de redes, construyes una micro-herramienta que toma una reseña de Google y una fotografía real para exportar un banner con los colores exactos de tu marca. Le das acceso a tu equipo y cualquiera lo puede usar.
En lugar de perderte en paneles saturados de analítica, levantas un visualizador enfocado únicamente en las páginas con mayor oportunidad de conversión orgánica.
En lugar de redactar informes estáticos de auditoría, creas una lista de verificación interactiva que califica la experiencia de usuario y prioriza las tareas del equipo.
La guinda de la torta para mi: crear mi propio panel de monitoreo de resultados de clientes y plataforma de gestión de proyecto.
Son herramientas ligeras, sin fricción innecesaria y diseñadas exactamente para tu flujo de trabajo.
Si eres muy joven, quizás no lo estés dimensionando, pero hace 5 años (ni decir 15 o 20) hubiera sido imposible para una persona que no es desarrollador construir algo así:
3. Pasar del prompt conversacional a sistemas funcionales
Muchos profesionales se quedaron en la primera etapa de la IA: pedirle a un chat que redacte un correo, resuma un documento o sugiera ideas.
Ese uso es útil, pero se queda corto. El salto cualitativo ocurre cuando la IA deja de ser un asistente de texto y se convierte en el motor con el que construyes interfaces interactivas, bases de datos conectadas y flujos que cualquier persona de tu equipo puede operar en un navegador web.
No se trata de reemplazar el criterio humano ni a los equipos de ingeniería, sino de dar autonomía a quienes están en la primera línea de negocio —marketing, producto, analítica y operaciones— para validar ideas y resolver problemas sin fricción burocrática.
En este camino también he aprendido que no todas las personas, aunque trabajen con y en tecnología, quieren construir sus propias herramientas de trabajo o sus propios sistemas. Algunos por desconocimiento, otros por una serie de miedos, otros porque en su empresa no les pagan por eso, no les dan permiso, no les dan las herramientas…otros simplemente porque no les gusta o no les interesa. Así como no todo el mundo prepara su almuerzo, tampoco hay que esperar que ahora que podemos hacerlo, todos van a crear sus sistemas de gestión. Eso sí pienso que hay y habrá una brecha importante entre aquellos que lo hagan
Hoy abrimos el proceso en vivo: acompáñame a crear tus propias herramientas de trabajo
Todo esto suena muy bien en teoría, pero la mejor forma de entender el impacto es viéndolo funcionar en tiempo real.
Hoy realizaré dos sesiones en vivo totalmente prácticas donde abriré mis proyectos, mostraré cómo construí estas herramientas y exploraremos cómo cualquier equipo, marca o consultoría puede reproducir estos mismos patrones sin necesidad de conocimientos técnicos avanzados.
Las sesiones están pensadas para:
Sesión PM: Equipos de operaciones y analítica. Aquí veremos varios casos de experiencia cliente (CX) también.
Luego al final de la tarde seguimos con la programación habitual del LIVE podcast Nuevas Economías dónde nos acompaña Eric Mercier, un grande del SEO/AEO en LATAM quien, además de ser un tremendo profesional y una máquina para hacer comunidad en el mundo SEO, también está creando sus propias herramientas de trabajo.
Fecha: hoy
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